La superficialidad elevada a lo más vacuo y peligroso de esta vida… (O cómo ser Ana y Mia)
1. Ignorancia. La glorificación de la ignorancia
Es curioso que la mayoría de chicas que tienen la desvergüenza de enviar sus propias fotos y sus "objetivos", quieran llegar todas a los 50 kg de promedio, habiendo casos que se conforman con 55 o 60 y otros con 45, incluso 40 kg. 50 kg es mi propio peso. La idea de armonía y equilibrio es algo desconocido para estas pobres chicas, que no tienen en absoluto su altura ni su masa ósea, ni cómo es su cuerpo. Han desenfocado su cuerpo de tal forma en su interior, se ignoran de tal manera, que se ponen como objetivo cifras abstractas, que no se sujetan a ninguna realidad. Y lo que es peor, no se sujetan a su realidad. Se han auto-proclamado ingenieras de su cuerpo, sin saber cómo es, ni tener un mero título de albañiles del mismo. Pero como se dice, "qué atrevida es la ignorancia". Me encanta esta frase:
"The whole problem with the world is that fools and fanatics are always so certain of themselves, but wiser people are so full of doubt."
2. Visión periférica. Valoración del contexto.
Lo curioso de los 50 kg de peso que quieren alcanzar, generalizando como promedio, es que es mi peso. Hace muchos años que peso eso, sin pretenderlo. Últimamente he tenido un problema de triglicéridos y colesterol, y he ganado un par de kilos en dos años, que al hacer una dieta correctora, he vuelto a perder. Pero lo "gracioso" de estas chicas, es que si una ve las fotos y objetivos de forma general, se da cuenta de que al menos, las lectoras son un tanto realistas, pero carerán en el peligro, pues las chicas de 70 kg quieren pesar 65. Las que pesan 65, pueden conformarse con 60 o 55 kg. Luego las de 50 quieren pesar unos 45 kg, y para mi alivio, algunas son bajitas, de forma que al menos, no estarán en peligro grave si lo llegan a hacer. Después, están las que van ya en caída libre, y que incluso se ponen 45 kg de meta, aunque miden 165 o 170 cm de alto. No se puede ser más ignorante y desgraciada en esta vida. Todo este discurrir de cifras, me hacen temer que poco a poco, la espiral de pesos las lleva a perder más y más y a caer en el típico síndrome o adicción, ya sabés "lo dejo cuando quiera", "y controlo", "no me va a pasar nada". Pero les pasa. Porque son gente como otra cualquiera, y todos tenemos la misma biología. Si no estuviesen obsesionadas por esas cifras que separan de la realidad, debido a su ignorancia, una visión adecuada de su contexto respecto a otras chicas, debería hacerles pensar que tampoco están tan mal, y que "lo normal" es otra cosa. Pero no ven más allá. Sólo ellas, frente a una cifra abstracta delante de ellas, que les tapa el espejo, y que no deja de menguar.
3. El valor de la verdad. Mentiras compulsivas.
Otra de las "gracias" de las niñas estas, es cómo se mienten y simulan que controlan lo que hacen. En sus pequeños cuartitos, se inventan dietas, o traspasan consejos de un nutricionista de una persona a otra, sin problema ninguno. Como si las "recetas" fuesen universales y válidas para todas. Claro, si eres una niñata pija del primer mundo que puede permitirse rechazar la comida, que es una ignorante y no tiene una visión normal de su entorno, te mientes y te justificas con mentiras. Pero las dietas no valen para todos igual, ni tienen los mismos efectos. Cada persona tiene que ponerse en manos del especialista si necesita perder peso. Porque perder peso tiene que ser una necesidad. No una obsesión. Lo que nos lleva al último punto.
4. La autoestima y el goce de vivir.
Por desgracia, lo que lleva a estas víctimas de sí mismas adelante, es una bajísima autoestima. Realmente ninguna se plantea nada más acerca de sí misma que conseguir tal o cual peso, sin importarle las consecuencias físicas y biológicas que esto tenga, ni lo que realmente pueden estar perdiéndose en la vida, obsesionadas por… Una tontería. Lo peor de todo, es que el peso de cada uno es tontísimo. Se puede pensar así "¿cuánto pesa tu libro favorito?". ¿A que no tiene ninguna importancia?. ¿Habría que quitarle páginas para disfrutar más de su lectura?. ¿O resumir las ideas?. Yo digo que no. En lugar de pasarse el día sufriendo de forma vacía ante una báscula, se puede disfrutar de muchas cosas… Incluso muchas de ellas, alrededor de una buena mesa. Creo que las cosas que más placer me han dado en esta vida, son la comida, el sexo, el amor y la amistad, aunque no por este orden preciso. Es importante cuidarse, pero es ridículo obsesionarse falsamente con ello, hasta el punto de perder de vista la realidad.
No es una forma de vida. Es una enfermedad de clase acomodada del siglo XXI. Y afecta por igual al enfermo y a su familia y entorno. Si tienes una familia corriente, y unos amigos normales, que te llamen la atención es signo de peligro, porque tienen razón.
Este articulito, no es para la gente normal a la que nos gusta tontear alguna vez con un buen pincho de chistorra y un chato de vino. No es para los aficionados al sushi o la paella. No es para la gente que piensa que todo lo dicho es muy obvio (porque lo es, y mucho). Es para esas que han perdido el norte y necesitan una regañina. Ojalá una sola de esas niñatas se diese cuenta de lo que le digo, aunque por desgracia, el último que se da cuenta de que ha caído en arenas movedizas es el que está dentro.
Ojalá se destinaran esos esfuerzos en quitarse peso para añadirse ideas y conocimientos. Este mundo sería un lugar mejor.
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Etiquetas: ana y mia, crítica y despotrique, religiones y otras perversiones, sociedad







